La líder venezolana anunció públicamente que estaba de camino a Oslo Noruega y que ya había salido de territorio Venezolano.

La hija de María Corina Machado leyó su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz a nombre de su madre, y comenzó con un emotivo mensaje a toda la audiencia y al mundo donde dijo que, “He venido aquí para contarles una historia: la historia de un pueblo y su larga marcha hacia la libertad. Esta marcha me trae hoy aquí como una voz entre millones de venezolanos que se levantaron, una vez más, para reclamar el destino que siempre les perteneció. Venezuela nació de la audacia, forjada por pueblos y culturas entrelazadas. De España heredamos un idioma, una cultura y una fe que se fusionaron con las raíces ancestrales indígenas y africanas.”

Es una historia conmovedora y personal sobre lo que sucede cuando se da por sentada la democracia, ya que “incluso la democracia más fuerte se debilita cuando sus ciudadanos olvidan que la libertad no es algo que esperamos, sino algo en lo que nos convertimos”, decía la carta enviada por Machado.

En lo que puede sonar como una advertencia para muchos, expresó que, “Mi generación nació en una democracia vibrante y la dimos por sentada. Asumimos que la libertad era tan permanente como el aire que respirábamos. Valorábamos nuestros derechos, pero olvidamos nuestros deberes. Para cuando reconocimos lo frágiles que se habían vuelto nuestras instituciones, un hombre que una vez había liderado un golpe militar para derrocar la democracia, fue elegido presidente. Muchos pensaron que el carisma podía sustituir al Estado de derecho.”

En una llamada al presidente del Comité del Premio Nobel, Maria Corina agradeció el premio, dijo que estaba de camino a reunirse con ellos y con sus hijos que hace dos años no los ha visto y estaba entusiasmada de poder abrazarlos.
