Ya llevamos un cuarto de siglo en este nuevo milenio, y eso un buen momento para mirar las tendencias en el empleo en Estados Unidos. Encontramos interesantes cambios en la composición del empleo, algunos preocupantes, y otros interesantes.

Por: Dr. Alfonso Sánchez Peñalver
En este artículo me centro en analizar el empleo en el nuevo milenio. Es un cambio de orientación de mis últimos artículos sobre el déficit, pero creo que es interesante observar cómo va cambiando el empleo, y, sobre todo, su composición en este milenio. Lo primero de lo que me gustaría hablar es de la diferencia entre empleo y puestos de trabajo, ya que a algunos políticos les encanta llenarse la boca con el número de puestos de trabajo que ellos han creado, como por ejemplo el ex presidente Joe Biden.
Lo primero que hay que entender es que un gobierno no crea empleo. Incluso para los puestos de trabajo que tienen en el gobierno, deben destruir empleo en el sector privado, o bien, directamente, a través de impuestos que encarecen la producción, o bien, indirectamente, a través de deuda que reduce la inversión en el sector privado, y, por tanto, su crecimiento futuro y los puestos de trabajo del futuro.
Lo segundo que hay que entender, es que un nuevo puesto de trabajo en una empresa, no representa necesariamente un nuevo empleo. Quizás el trabajador que lo toma ya está trabajando en otra empresa, y quiere añadir más horas para poder ganar más dinero. Quizás es un profesional independiente que ve cómo no le da para llegar a fin de mes, y se pone a trabajar por cuenta ajena para ganar un dinero más, o tener unos ingresos más constantes.

En el gráfico superior, presento el nivel de empleo y el número de puestos de trabajo, en la izquierda, y el número de puestos de trabajo por empleo, en la derecha. En primer lugar, decir que presento la media anual de cada una de las series, para intentar evitar picos por estacionalidad, y cosas así. Al mismo tiempo hay que decir que los datos de 2025 es la media hasta septiembre de este año, el último mes del que disponemos información, ya que el cierre del gobierno federal ha hecho que las agencias federales, como el U.S. Bureau of Labor Statistics (BLS), dejen de funcionar.
Así que no hay que tener mucho en cuenta los números de 2025, porque falta un cuarto de año de información. Vemos, en la izquierda, cómo ambas series se mueven conjuntamente. Lo interesante, no obstante, es la distancia entre ambas. Vemos cómo dicha distancia incrementa hasta 2010, año en la cual la crisis financiera de 2008 parece tener su mayor efecto en el empleo, y luego empieza a reducirse hasta nuestros días. Esto se refleja perfectamente en la ratio presentada en la derecha. Cuando la distancia entre ambos incrementa, la ratio disminuye, y, cuando la distancia disminuye, la ratio incrementa.
Si prestamos atención, vemos que la ratio crece a un ritmo mucho más alto durante las presidencias de Obama (2009-2016) y Biden (2021-2024), sobre todo esta última, aunque también sube durante el primer mandato de Trump (2017-2020). Vemos, pues, cómo, aunque la curva de empleo sigue a la curva de los puestos de trabajo, comparar el número de puestos de trabajos durante distintos periodos no es precisamente lo mejor para analizar el empleo, y que no debemos escuchar tanto a los políticos sobre el número de puestos de trabajo que han creado.
Es por esto que en este artículo voy a hablar del nivel de empleo. Es decir, del número de personas produciendo, bien sea por cuenta propia o cuenta ajena, y de su composición con respecto a tres dimensiones: tiempo, edad, y género. Así mismo, miraré la composición entre dimensiones. Empiezo con el tiempo.

Lo siguiente que miro es cómo está compuesto el empleo entre las dos categorías de tiempo, en cuatro grupos de edad: de 16 a 19 años, de 20 a 24 años, de 25 a 55 años, y de 55 o más años. El motivo de elegir los grupos de edades así, es porque son los grupos de edades contiguas para los que BLS tiene datos de todas las categorías.
A primera vista, en general, los empleados de 16 a 19 años son en su mayoría a tiempo parcial. Pero además vemos cómo, con el tiempo, el porcentaje a tiempo parcial sube hasta 2011, de una media de 65.33% en 2000 a una media de 75.58% en 2011. Luego va bajando hasta 2021 con una media 68.01%, y se recupera en los últimos años, hasta una media 70.50% en 2024.
Vemos, pues, que las subidas y bajadas corresponden con el movimiento que vimos cuando consideramos la totalidad de empleados, pero, en este grupo de edad, el porcentaje de empleo parcial es muchísimo mayor que en el resto de grupos, y, además, ha aumentado desde el año 2000.
En el grupo de 20 a 24 años vemos unos movimientos muy parecidos al del grupo anterior, a un nivel más bajo de empleo a tiempo parcial, o más alto de empleo a tiempo completo, que en dicho grupo. Aun así, vemos que el nivel de empleo a tiempo parcial es más alto que la media total, por lo que el nivel de empleo a tiempo completo es más bajo. En el año 2000, un 25.52% de los empleados eran a tiempo parcial, de media. Poco a poco subimos a una media del 37.75% en el año 2012, y, de ahí, empieza a bajar a una media del 29.94% en 2023.
En el 2024, vuelve a repuntar un poco, y en lo que llevamos de año todavía un poco más hasta una media del 32.20%. Vemos, entonces, como los dos grupos más jóvenes, no sólo tienen un porcentaje más alto de empleo parcial que la media total, sino que además ese porcentaje ha aumentado significativamente en el nuevo milenio. El nivel más alto de empleo a tiempo parcial tiene sentido, puesto que estos dos grupos de edad normalmente están todavía atendiendo la secundaria, o la universidad, así que no tienen tanto tiempo para trabajar. Sin embargo, esto no explica el crecimiento del porcentaje de empleados en estas edades a tiempo parcial, en el nuevo milenio.
Mirando el gráfico del grupo de 25 a 54 años, vemos que el movimiento de ambas curvas se corresponde más parejamente con el de la media total, sólo que a un porcentaje menor de empleados a tiempo parcial. Es lógico que los movimientos sean parejos a los del gráfico total, porque, cómo veremos más adelante, este grupo representa la mayoría de los empleados, por lo que son los que más influyen en la media total. Así, tenemos que en el año 2000 el los empleados a tiempo parcial componían una media del 10.80% del empleo total, y que esa media sube a un 13.65% en 2010, para después bajar hasta un 10.38% en 2022, y en estos últimos años subir un poco hasta el 11.10%. Vemos que, si comparamos los dos extremos de la época que estamos analizando, en general el cambio en la distribución no es significativo, ya que ambos tienen una composición muy pareja. Fue más la crisis financiera del 2018 que hizo cambiar la composición brevemente, y el COVID ligeramente. Pero con el tiempo vuelve a un nivel bastante estable.
Por último, el grupo de 55 años o más es el que presenta una forma y tendencia más distinta al resto. Vemos cómo de una media del 75.33% de empleados a tiempo completo en el año 2000, sube a una media del 78.62% en 2024. Vemos, también, cómo había subido hasta un 80.17% en 2021, y luego ha bajado. Es este incremento en el porcentaje a tiempo completo que mayoritariamente compensa las bajadas en el porcentaje de empleo a tiempo completo en los dos grupos más jóvenes, para que en la media total decrezca el porcentaje de empleo a tiempo completo tan poco. Así pues, parece que hay un reemplazo en el tiempo que se trabaja entre los empleados de más edad con los más jóvenes.

Por último, en esta categoría, consideramos cómo están los empleados distribuidos con respecto al tiempo de empleo, en cada género. En el gráfico superior, presento la distribución de los hombres empleados, en la izquierda, y la de las mujeres empleadas, en la derecha. A primera vista, vemos cómo el porcentaje de empleo a tiempo parcial es mucho mayor para las mujeres que para los hombres. Más del doble, en el 2000, aunque la diferencia parece reducirse con el tiempo. Miremos los números en más detalle, para cada género.
En el gráfico de los hombres, vemos cómo la crisis financiera del 2008 subió el porcentaje de empleados a tiempo parcial de un modo permanente. Así pues, de una media del 10.06% en el año 2000, subió a una media del 13.44% en el año 2010. Vemos, también, cómo desciende después, pero es temporal. En particular, el año 2021 tiene el porcentaje mínimo de empleados a tiempo parcial después de 2010, una media del 11.53%. Pero luego, vemos cómo repunta otra vez, y el 2024 tiene una media del 12.26%. En las mujeres, es el porcentaje de empleadas a tiempo completo el que incrementa en todo el periodo, por lo que el de empleadas a tiempo parcial disminuye.
Vemos cómo, la crisis financiera incrementa el porcentaje de empleadas a tiempo parcial, como en el resto de las categorías que hemos mirado, pero cómo, después, el descenso es constante. Así, pues, de una media del 24.64% en el año 2000, pasamos a una media del 26.62% en el 2010, de empleadas a tiempo parcial. Pero luego disminuye hasta una media del 22.03% en el 2022, subiendo un poco hasta la media del 23.05% en el 2024. Esto demuestra cómo en el milenio se van acercando las dos composiciones con respecto al tiempo de empleo, entre los dos géneros.

La siguiente categoría que consideramos para analizar los cambios en la distribución del empleo es la edad. Ya vimos que hemos agrupado las edades en cuatro grupos, en el apartado anterior. En el gráfico superior, presento el número total de empleados en cada grupo de edad, en el gráfico de la izquierda, y el porcentaje de cada uno de los grupos, en el gráfico de la izquierda.
A primera vista, mirando el gráfico de la izquierda, parece que el número de empleados entre 16 y 19 años desciende durante lo que llevamos de milenio, el número de empleados entre 20 y 24 años crece ligeramente, el número de empleados entre 25 y 54 años crece algo más, y el grupo que más crece es el de 55 años o más. Estas observaciones se traducen en que el único grupo que crece en porcentaje es el de 55 años o más, mientras que los otros grupos disminuyen en importancia. Vemos, también, cómo los cambios en importancia entre los grupos suceden, mayoritariamente, hasta el 2020, y, después, no hay mucha variación.
Mirando los números, en el año 2000 el 5.25% de los empleados tenían entre 16 y 19 años, 9.66% entre 20 y 24 años, 71.81% entre 25 y 54 años, y 13.28% 55 años o más, de media. En 2024 el 3.51% de los empleados tienen entre 16 y 19 años, 8.78% entre 20 y 24 años, 64.36% entre 25 y 54 años, y 23.35% 55 años o más, de media. Claramente el grupo que más pierde es el de 25 a 54 años, con 7.45 puntos porcentuales.
Es preocupante ver cómo se reduce el grupo de los adolescentes en 1.74 puntos porcentuales, un tercio de su porcentaje en el año 2000. Por último, el crecimiento del grupo de 55 años o más, indica que cada vez la gente dura más años empleados, y que no se jubilan tanto, manteniéndose más productivos durante más tiempo.

El último gráfico que presento es la distribución de los empleados por género, dentro de cada grupo de edad que hemos considerado. A primera vista, parece no haber muchos cambios a través de los años, en la composición de cada grupo. Sí vemos, no obstante, cómo los dos grupos más jóvenes parecen tener un mayor porcentaje de mujeres en ellos, que los otros dos grupos. Miremos los números.
En el grupo de 16 a 19 años el porcentaje de mujeres empleadas sube de un 48.94% en el año 2000 a un 50.57% en el 2024, de media. En 2025 parece que la media baja un poco, pero recordemos que para este año no tenemos los datos del año completos. Es interesante ver cómo en este grupo la composición por género empieza a reflejar los porcentajes de ambos géneros en la sociedad, con estimaciones del 50.5% al 50.6% de mujeres en la población estadounidense.
En el grupo de 20 a 24 años, también el porcentaje de mujeres sube, de 47.28% en 2000 a 49.16% en 2024, de media, aunque no alcanza la distribución de la población general. En el grupo de 25 a 54 años, vemos que la figura no indica que haya mucho cambio, y vemos que en el año 2000 el porcentaje de mujeres era de 46.44%, y en el 2024 de 46.90%, de media. Ha crecido, pero muy levemente. Por último, en el grupo de 55 años o más, vemos cómo en el año 2000 el 44.93% de los empleados eran mujeres, y en el 2024 eran 46.47%, de media. Aunque vemos que ha crecido, la realidad es que el cambio se dio en los primeros años, ya que en el año 2003 el porcentaje de las mujeres empleadas ya era 46.63%, de media. Así pues, se ha mantenido bastante constante desde entonces.
Es interesante ver cómo, en el grupo más joven, la distribución por género está asimilándose más a la distribución de la población en la sociedad, pero en el resto de los grupos de edad, sigue habiendo un porcentaje menor de mujeres empleadas que el porcentaje de mujeres en la sociedad. Esto hace que nos preguntemos de si esto sólo pasa cuando son jóvenes, y después algunas mujeres dejan de trabajar al casarse, o es una tendencia que hará, con el tiempo, equiparar las distribuciones en los demás grupos de edad a la distribución general de la población por género, según esta generación joven, y las demás que vengan después, sigan teniendo esta tendencia.
Conclusiones
En este artículo, he querido analizar el empleo en el nuevo milenio. He visto cómo, a partir de 2010, es decir de la crisis financiera, se necesitan cada vez más puestos de trabajo por cada empleo. Esto quiere decir que los puestos de trabajo no producen tanto empleo, sino que mucha gente empleada está ocupando esos puestos de trabajo nuevos. También he visto cómo, en la actualidad hay un mayor porcentaje de empleados a tiempo parcial que en el año 2000, pero que la realidad es que ese porcentaje ha estado disminuyendo desde 2010, donde llegó a su máximo por la crisis financiera del 2008. Con respecto a la edad, es muy preocupante que el número de adolescentes empleados disminuya con el tiempo, algo que requerirá un mayor análisis. Vemos también cómo ha envejecido la población empleada, con el grupo de 55 años o más creciendo en porcentaje, mientras que el resto de grupos por edad han disminuido su porcentaje total de la población empleada. Con respecto al género, vemos cómo las mujeres han alcanzado un mayor porcentaje de la población empleada en este milenio, pero la diferencia con el año 2000 es muy pequeña.
Metiéndonos un poco más en el análisis de distribuciones combinando las categorías, vemos que el grupo de adolescentes mayoritariamente trabajan a tiempo parcial, y que en la actualidad es el único que refleja una distribución por género similar a la población general. También vemos cómo, en el milenio, las mujeres parecen trabajar menos a tiempo parcial y más a tiempo completo, proporcionalmente, que los hombres. Hay, pues, una sustitución, por género entre las dos categorías del tiempo usado. También hemos visto cómo en los dos grupos más jóvenes por edad, la importancia del empleo a tiempo parcial ha crecido, algo que es completamente lo opuesto en el grupo de 55 años o más. Parece, pues, que cada vez la gente está trabajando más años, por lo que les cuesta más a los jóvenes conseguir empleo. O quizás es que los jóvenes son los que son más reacios a conseguir empleo, por lo que es necesario que los mayores sigan trabajando. Al mismo tiempo parece que los jóvenes trabajan cada vez más a tiempo parcial, lo cual hace que nos preguntemos si es que no tiene las mismas oportunidades que al principio del milenio, o es que ha cambiado su voluntad de trabajar.
